Suiza es el entorno fiscal seguro y transparente que buscan las empresas extranjeras

Tras eliminar del secreto bancario y añadir medidas para fomentar la transparencia y eliminar la evasión fiscal, las autoridades suizas han visto la oportunidad de atraer empresas internacionales que buscan un entorno seguro y asequible.

Según el World Economic Forum (WEF), Suiza se mantiene como una economía más competitiva por noveno año consecutivo. Pero no sólo eso, también es el cuarto país más rico del mundo, teniendo en cuenta su producto interior bruto per cápita, que se situó en 80.189 dólares según datos de 2017.

Además, cuenta con grandes centros financieros en Zurich, Ginebra, Lugano y Basilea, lo que les hace aún más interesantes. Es por eso que algunas empresas multinacionales de las más conocidas se ubiquen en la república federada de Suiza. Tal sería el caso de Novartis, Credit Suisse Group, Adecco, Swatch, Richemont, Hoffman-La Roche o, la archiconocida, Nestlé.

Interesantes incentivos fiscales

Suiza se divide en 26 cantones (equivalente a los estados) que ofrecen múltiples incentivos fiscales con el fin de que las empresas extranjeras inviertan en sus jurisdicciones y establezcan allí sus operaciones. En algunos casos, lleguan a eliminar los impuestos hasta un plazo de diez años para las nuevas empresas.

La doble imposición inter-cantonal está prohibida.

Esto convierte a Suiza en un país más que interesante para la inversión extranjera, igual que sucede con Irlanda, Luxemburgo, Holanda o Malta. Se trata de un grupo de países con fiscalidad baja y que, a diferencia de los paraísos fiscales, no ocultan información, sobre todo ante una investigación de delitos.

El franco suizo, en la actualidad, es uno de los modelos más estables y robustos del mundo. De hecho, en diferentes periodos de crisis, se ha utilizado como divisa refugio. No obstante, como cualquier inversión, tiene sus peculiaridades y, es aquí, donde surge la necesidad de asesorarnos por expertos como, por ejemplo, Swiss Financial Company & Trust SA.

Obligaciones tributarias suizas

A principios de 2018 redujeron el iva al 7,7%, uno de los tipos generales más bajos del mundo. Pero además, cuentan con una versión reducida del 2,5% para alimentos, productos agrícolas, libros, medios de comunicación audiovisuales y escritos y medicamentos. El sector hotelero tiene una tasa especial del 3,8%. Y, por acabar de rizar el rizo, los servicios bancarios, los seguros, la educación, el sector inmobiliario y las exportaciones quedan exentos.

En función de cada uno de los 26 cantones del país transalpino, el impuesto de sociedades puede oscilar entre el 12 y el 24%. Esto lo utiliza el gobierno suizo todo fomentar el desarrollo de determinadas zonas, por lo que puede variar frecuentemente. Es algo a tener en cuenta al elegir el lugar en el que establecerse.

Por otro lado, las plusvalías al vender un inmueble se tratan como ingresos ordinarios, sin tener en cuenta el tiempo que se mantuvieron los activos. Al no haber un impuesto específico sobre las ganancias, muchos inversores y empresas han elegido el país helvético para establecerse por un largo tiempo.

Las distintas formas jurídicas en Suiza

Como en cualquier país, hay distintas formas jurídicas a la hora de constituir una empresa. La preferida es, igual que en España, la société anonyme / Aktiengesellschaft (la sociedad anónima). Otra opción muy interesante serían las SARL / Gesellschaft mit beschränkter Haftung (GmbH) o empresas de responsabilidad limitada (similar a las SL).

En el caso de las GmbH, si se estructuran como un holding empresarial, podrían estar libres de impuestos. Aunque no hay un límite de propietarios extranjeros ni de sus nacionalidades, las leyes establecen que la junta directiva de cualquier empresa registrada en Suiza, debe contar con una mayoría de ciudadanos autóctonos y residentes en el país.

Trámites ágiles con la administración

Los procesos burocráticos en suiza son bastante más ágiles que los medios de la unión europea y la ocde. Según el banco Santander, las obras necesarias para tramitar formalidades administrativas por año se sitúan en 63, frente a las 218 de Alemania, 275 de estados unidos y las 152 de España.

El año fiscal comienza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre del mismo año.

Obligaciones de las empresas extranjeras en el territorio suizo

Las empresas locales tienen las mismas reglas que una sociedad europea no residente. Cualquier empresa que no tenga ningún establecimiento estable en Suiza, ya sea europea o a nivel internacional, si venden servicios o bienes por Valor de más de 100.000 francos suizos anuales a clientes nacionales, deberán someterse al Impuesto de Valor Añadido en suiza.

En estos casos, la legislación helvética requiere que la empresa está representada fiscalmente en suiza. Es algo similar a lo que existe entre países de la unión europea. Por tanto, se hace necesaria la figura de un representante fiscal en suiza tanto para pagar el impuesto del iva como para declararlo.

Las declaraciones su deben presentar cada tres meses aunque el contribuyente puede optar por hacerlo semestralmente. De cualquier forma, 60 días después de terminado el periodo declarado, se realiza el pago de impuestos.

La prevención del blanqueo de capitales y secreto bancario

Suiza venía gestionando el 25% del patrimonio mundial de una forma bastante opaca que fomentaba la evasión fiscal. El pasado 1 de enero de 2018, el gobierno suizo finalizó un siglo de secreto bancario creando nuevas directrices de diligencias en el sector, para evitar fraudes como los ocurridos en el pasado.

El país helvético empezó a compartir, nueve meses después de acabar con el secreto bancario, en la información de los dos millones de cuentas que poseían en sus 266 bancos. De esta forma, los bancos deben identificar el propietario de los beneficios de los fondos invertidos.

Para prevenir el lavado de capitales, los propietarios de GmbH serán incorporados al fichero de Registro de Comercio. Además, cuando las acciones se encuentren en manos de un fiduciario profesional, será obligación de este último, mantener la información al día y presentarla periódicamente ante las autoridades encargadas.

En resumen…

Sin duda, se trata de una opción a tener en cuenta, tanto a la hora de invertir como cuando buscamos reducir la presión fiscal y podamos externalizar estas acciones o buscar el profesional adecuado.

Es un país interesante para crear una sociedad no residente e, incluso, crear una delegación, pero siempre os recomiendo informaros bien y asesoraros con profesionales que puedan aclarar la normativa actual, pues esta va cambiando con frecuencia.

Lo que queda claro es que Suiza es el entorno fiscal seguro y transparente que buscan las empresas extranjeras. Y es por algo.

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